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KI TAVO #50 (Cuando vengas) TORAH: Devarim(Palabras)Deuterenomio 26:1-29:8

  • Foto del escritor: Ezra - Luis E Garavito
    Ezra - Luis E Garavito
  • 18 sept. 2019
  • 4 min de lectura

Esta Parashat nos habla del peregrinaje y traída de las primicias de los siete frutos típicos de Israel trigo, cebada, producto de la vid, higo, granada, olivo (aceite) y miel (de dátiles) como es mencionado en Deuteronomio 8:8. La mitzva tiene dos partes, la presentación y la declaración. Las ofrendas que estaban en las canastas eran para ser comidas por los sacerdotes. Esta Parashat tiene varios temas interesantes: Bendiciones, Maldiciones y diezmo.

Al entregar el diezmo hace la oración de agradecimiento y confesión de estar entregando fielmente los diezmos. ¿Ahora bien y como aplicamos estos mandatos a nuestra vida? Sencillamente, andando siempre con la verdad.

Sobre el diezmo de HaShem debemos aclarar que es de ÉL, pero no para ÉL, es para sus NECESITADOS: veamos lo que dice en el Salmo112:3: Hacienda y riquezas hay en su casa; Y su justicia permanece para siempre.

Salmo112:9 Esparce, da á los pobres: Su justicia permanece para siempre; Su cuerno será ensalzado en gloria.

Cuidadosamente leamos Malaquias 3:10: Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto dice el Señor Todopoderoso, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.

Es la única parte en que El Creador nos dice “pruébenme”; entonces cual es el miedo a dar LO QUE NO ES TUYO. si no estamos entregando el diezmo, estamos robándole la bendición a las personas que lo necesitan; estamos perdiendo bendición en tu vida, revisemos nuestras finanzas y analicemos;en este punto, es necesario aclarar que no es que lo llevemos todo al sitio donde nos reunimos o congregamos. Es bueno aportar, pero el resto, ponlo a un lado y preguntale a HaShem “Señor para quién es ésto” y tengamos la certeza que El Altìsimo nos lo va dejar saber. Estamos conscientes que la mayoría de nosotros venimos de la cultura occidental, donde mentir es parte de la vida diaria, mentimos en lo más mínimo y esto la mayoría de las veces lo aprendemos de nuestros padres, que sin darse cuenta nos lo inculcan, desde los “inocentes cuentos de los regalos del niño Jesús o de Santa”.

Otro ejemplo: Digamos que llega una persona a la casa y el padre sabe que le van a cobrar, entonces le dice al niño que abra y diga que su papá no está que regresa más tarde…. eso se queda en el subconsciente del niño y así comienza a formarse en el carácter del niño, que es natural el mentir, ya que no se hizo ningún mal aparente; pero en realidad es el comienzo de una serie de mentiras que al final afectará el crecimiento espiritual de la persona y usará la mentira para salir de cualquier situación.

En adelante, mentirá a sus seres queridos y más aún, le mentirá al Eterno sin darse cuenta ya que justificará sus transgresiones a los preceptos. Desde los tiempos de Adam y su esposa Java, somos expertos en justificar todas las transgresiones, como el Shabat, los diezmos, el trato a los semejantes; y si alguien nos hace ver que estamos mintiendo, no tenemos la humildad suficiente para admitir que SI, que en realidad mentimos y daremos una excusa (mentira otra vez) porque ahora está en juego nuestro ego y credibilidad.

Lo mejor es ser humildes y decir siempre la verdad, así sabremos que nuestra conciencia estará limpia y nuestra alma en Shalóm, ya que al mentir siempre estamos en zozobra e inquietos.

Debemos pedir diariamente al RUAJ, que nos guíe y nos mantenga en el camino correcto. En este punto es buen momento para aclarar, que como no hay templo, los diezmos no son obligatorios, ¿entonces, qué damos? Damos ofrendas al lugar donde nos reunimos, ya que estas ofrendas servirán para hacer obras de caridad y también para el mantenimiento del sitio de reunión.

El segundo tema gira en torno a las bendiciones y “maldiciones” del capítulo 28 del libro de Devarim, pero en este caso, se hace acotación específicamente, en lo referente a las “maldiciones”.

Vemos que después de pasar el Jordán, Moshé le deja saber las “maldiciones” referentes a: las imágenes, Honra del Padre y la Madre, Remover los límites del prójimo, hacer Errar al ciego, Torcer el derecho del extranjero, del huérfano y la viuda, Hablar mal del prójimo. Pero si obedecieren los preceptos serian bendecidos por sobre todas las naciones. Esto significa que habrá prosperidad en toda obra de nuestras manos, prosperidad en nuestras casa, además de estar siempre protegidos de enemigos por Hashem mismo. Podemos deducir entonces, que las maldiciones son el resultado de nuestro alejamiento del cumplimiento de los preceptos de la Torah. Siempre debemos de tener presente que debemos agradecer permanentemente, por las satisfacciones que recibimos en nuestra vida y evitar caer en la soberbia de pensar que debemos todo lo que tenemos a nuestra “fuerza y potencia”.

A través de la práctica de la Torá nos identificamos con el Judaísmo y por ende con el pueblo de HaShem, sintiéndonos unidos a ellos. Desde el momento que hacemos Tevilah de Conversión, empezaremos a ser vistos como judíos, donde no se nos juzgarà por nosotros solos, sino como pueblo. El resto de las naciones juzgará lo que hagamos o dejemos de hacer; peor aun, seremos juzgados por Hashem diariamente, porque ahora ya sabemos, además somos sus representantes para honrarle o no, ya que tenemos libre albedrío para hacerlo.

Si vemos que las enfermedades y las discordias no se apartan de nuestra casa, debemos hacer un análisis de ¿en qué no le estamos cumpliendo AL Creador¨ y hacer la Teshuva correspondiente.


 
 
 

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