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PARASHÁH 27: Tazria, תזריע (Ella concibe) Levítico 12:1-13:59

  • Foto del escritor: Ezra - Luis E Garavito
    Ezra - Luis E Garavito
  • 5 abr 2019
  • 5 min de lectura

Esta porción de la Torah tiene dos grandes tópicos que son de suma importancia; los analizaremos individualmente, no sin antes recalcar que aunque son individuales traen consecuencias a nivel nacional.

En primer lugar, nos habla de las impurificaciones que conlleva el acto de traer un ser un humano al mundo; El Altísimo,instruye a Mosheh acerca de los rituales de purificación para las madres después del parto. Si es un niño, luego del parto, la mujer permanece impura durante siete días; al octavo día será circuncidado el niño y permanece en estado de purificación por treinta y tres días más, para un total de cuarenta días. Cuando se trata de un niña, la madre permanece impura durante 14 días y luego permanece en estado de purificación que dura sesenta y seis días para un total de ochenta días .

Que permanezca impura, no significa que sea pecaminosa o sucia, porque el nacimiento de un hijo o hija es un milagro grandioso! Es un tiempo necesario para que las partes internas de la mujer regresen a su estado natural, se purifique de su sangre, evite infecciones por motivo de heridas naturales del parto no cicatrizadas y pueda agradecer al Eterno, ya en estado de pureza dentro el templo, por cuanto durante ese tiempo le está prohibido ir al sitio sagrado y tocar cualquier cosa, utensilio de adoración a Hashem. El Señor establece diferencias con rituales de adoración a dioses paganos de fertilidad donde existía toda una connotación sexual.

Bien claro dice el texto: “siete días como en el tiempo de su menstruación” donde La Torah ordena que la pareja no puede tener relaciones durante el periodo que se llama Niddah, además de ser un descanso y renovación para el cuerpo de la mujer.

Referente al precepto de la circuncisión es ordenada en el octavo día, por varias razones, Sin embargo, en años recientes se han conocido algunas de las razones físicas por las que el octavo día era el tiempo indicado para la circuncisión. En la sangre no se encuentran cantidades normales del elemento de coagulación llamado vitamina K sino hasta del quinto al séptimo día después del nacimiento. Además, otro factor coagulante conocido como protrombina solo existe en cantidades de más o menos el 30% de lo normal para el tercer día, mientras que para el octavo día su proporción es más elevada que en cualquier otro tiempo de la vida del niño, pues alcanza el 110% de lo normal. De modo que el seguir las instrucciones de Hashem ayudaría a evitar el peligro de hemorragia. El octavo día es también como un comienzo para el niño pues al nacer tiene vida física, pero al entrar en el pacto a través de la circuncisión es como si naciera espiritualmente, además es uno de los símbolos de lealtad hacia EL Eterno, si lo analizamos veremos que entramos en el pacto individualmente, pero al hacerlo todos formamos un pueblo dedicado Al Eterno.

Otro de los elementos importantes de esta parashah son las diferentes formas que se manifestaba Tzaarat, el origen espiritual es Lashon Hara/mala lengua, el hablar mal de otros, muchas veces somos descuidados en lo que decimos de otras personas y no somos consientes del mal que hacemos pues en el mundo carnal del cual venimos es algo que se toma como natural, veamos una anécdota sobre el tema: Una persona después de hablar mal de otros, le preguntó arrepentido al rabino cómo hacer Teshuvah, como resarcir la mala acción cometida. A lo que el rabino le pidió que trajera una almohada de plumas, la cortara y que lanzara las plumas al viento. Luego de hacerlo el rabino le dijo que recorriera el pueblo buscando y recolectando las plumas hasta rellenar la almohada exactamente como estaba antes. Después de intentarlo el hombre volvió diciéndole al rabino que era imposible. A lo que el rabino le contestó: “Cuando hablamos lashón hará, una vez que nuestras palabras salen ya no las podemos recuperar más”.

Esto lo podemos ver de diferentes maneras, si lo tomamos negativamente diríamos: “otro sermón, más de lo mismo, me critican sin razón¨; lo bueno es que siempre tenemos el libre albedrio, así que no podemos culpar a alguien como es la costumbre, ya que el castigo a lashon hará lo dejamos para HaShem. Para citar un ejemplo podemos ver Como Myriam fue castigada por hablar mal de Moshé, lo mas grandioso de esto es que él, Moshé, no sabia nada, pero la sabia que El que todo lo sabe HaShem, como vemos, aunque la persona de quien se habla, no lo sepa, hay un castigo para quien hace lashon hará.

Sabemos que las personas están acostumbradas a decir cosas malas y consideramos esto como un pasatiempo agradable, el tomar asiento a su lado se considera un pecado, incluso si no participamos en la discusión. Porque transgredimos el orden de nuestros Sabios para evitar escuchar palabras prohibidas, terminamos este tema de lashon hará, recordando lo que los sabios dicen: en el proceso se matan tres personas; el que habla, el que escucha y de quien se habla, algo para reflexionar.

Y por último tenemos la Tzaarat que aparecía en las habitaciones, también provenía de lashon hará, al calumniador, le correspondía darse cuenta de su error tan pronto como aparecieron los primeros puntos en sus paredes, en lugar de esperar a que esas señales se acercaran más a él y lo tocaran personalmente. Si se arrepintió, estos primeros signos fueron suficientes, ya que su objetivo había sido alcanzado, pero si persistía se cambiaban las piedras de la pared afectada, en caso de continuar con la infección en las paredes, había necesidad de derribar la casa, que en muchos casos se convertía en una bendición pues al derribar la casa, que usualmente había sido construida por alguien (no olvidemos que el pueblo de Ysrael ocupo muchas ciudades ya ocupadas) los previos habitantes como sabían que venían lo Ysraelitas, encondían sus tesoros en las paredes; así que al aparecer Tzaarat en la casa y después confirmar que la persona era justa y como recompensa a algo que le agrado a HaShem, Él lo premiaba.

Por esto debemos antes de criticar recordar las palabras de Yehoshua en Lucas 6:42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, ¿déjame sacar la astilla que está en tu ojo, cuando tú mismo no ves el tronco que tienes en tu ojo? ¡Hipócrita! ¡Saca primero el tronco de tu propio ojo, y después verás claramente para poder remover la astilla del ojo de tu hermano!

Todo esto es una preparación para la simja Torah donde debemos de llegar con un corazón puro … Shabat shalom.




 
 
 

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