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PARASHÁH 5: Hayei-Sarah (La vida de Sarah) Torah: Bereshit 23:1-25:18

  • Foto del escritor: Ezra - Luis E Garavito
    Ezra - Luis E Garavito
  • 21 nov 2019
  • 4 min de lectura

Esta parashah lleva por nombre La vida de Sarah, pero en realidad habla de cuando ella muere. Cuando habla de los 127 años, los desglosa queriendo indicar que estaba tan pura como cuando tenía 100 años, limpia y pura; 20 años hermosa,7años, todos los años para el bien.

Al hablar a los ancianos del pueblo Avraham dice : “Yo soy un extranjero habitando en tierra foránea con ustedes; déjenme tener un lugar de sepultura entre ustedes, para poder sepultar a mi esposa muerta." De esto aprendemos que nosotros no somos ni extraños ni extranjeros al llegar al Judaísmo Mesiánico pues como está escrito en Efesios 2:19 está escrito: “Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Elokim” desde el punto de vista de Yeshua no somos; ni extranjeros, ni extraños cuando hemos hecho la conversión por medio de Yeshúa HaMashiaj, sino que tenemos el estatus de conciudadanos del pueblo judío. La conversión implica que aceptamos a HaShem como único Elokim y su bendita Torah con todos los preceptos que ella conlleva aceptando cumplirlos todos “no solo los que deseemos pues no es un menú para escoger los que deseemos” y aceptar a Yeshua como nuestro Rey y Redentor que pago con su sangre nuestras transgresiones para que podamos ser salvos a través de Él.

Avraham pide la intercepción de los ancianos del pueblo para que Efrón le vendiera la cueva y todo el campo a su alrededor, pide nuestro patriarca “El debe vendérmela en presencia de ustedes a su precio actual”, “entonces yo tendré un lugar de sepultura de mi propiedad." Vemos que al inicio Efrón se la ofrece sin costo, pero luego dice: “ yo ciertamente he oído, la tierra vale 400 shekels de plata, ¿qué es eso entre tú y yo?” ¡Contrario a lo que muchos piensan, que al recibir continuamente las cosas gratis son bendiciones del Eterno! Avraham no consideró una “bendición” la oferta de Efrón. Él no quería honrar a su esposa con una sepultura que no le había costado nada. ¿Cuánto valoramos a las personas? Avraham quería el lugar “por su precio completo”, (v. 9). Ni siquiera una rebaja hubiera sido considerada como una bendición. La verdadera bendición para nuestro padre Avraham fue poder pagar a Efrón lo que pidiera por el lugar. Así nadie podría decir en el futuro que ese lugar no pertenece a los hijos de Israel. Nuestro Maestro Yeshua HaMashiaj dijo, según Hechos 20:35: “Hay más dicha en dar que en recibir”

Para que tengamos una idea, cuatrocientos siclos corresponden a más de 50 salarios anuales. Según los descubrimientos arqueológicos de la época, un salario anual subía a 6-8 siclos. El precio que le pidió Efrón fue una exageración descarada. Quería aprovecharse de la riqueza de Avraham en un momento de emoción y debilidad cuando no estaba pensando en hacer negocios. ¡Qué triste es ver cuando alguien se aprovecha de la generosidad de otro! Eso se llama egoísmo.

Según el análisis de los sabios, en el texto hebreo aparece el nombre Efrón de manera incompleta faltando la letra vav. Esto se interpreta, que este hombre fue reducido por el Eterno por causa de su actitud avariciosa. Su bolsillo fue aumentado pero su nombre fue reducido. ¿Qué vale más, Tu honor o tu cuenta bancaria?

Nos enseña Avraham, que su esposa vale más que todo eso y merece un sepulcro digno. Es más, el precio alto de la sepultura elevaría la honra que se podìa dar a la difunta! Es como hace unos años cuando un miembro de FDI fue capturado y luego fue intercambiado por 1027 presos palestinos. Allí observamos cuánto vale la vida de un judío; el que salva una vida, salva un mundo.

De todos lo actos de bondad que Avraham hizo este es de los más grandes, pues satisfizo las necesidades de otras personas desinteresadamente, ya sea que fueran dignas o no, pero la bondad hacia un muerto es un acto de nobleza que no puede ser pagada por la persona fallecida, por lo tanto, tiene mucho más mérito ante los ojos de HaShem.

Si alguien quiere tener una relación con Elokim, debe imitarlo de todas las formas posibles. Por lo tanto, uno no debería estar en el extremo solo como receptor sino más bien en el extremo donante porque HaShem es EL benefactor. Si uno hace Bondad con motivos ocultos (aunque pueden ser puros), no es la bondad lo que expresa HaShem.


Según los sabios cuatro parejas están enterradas en la cueva de Malpejah, Avraham y Sará, Yitzjak y Rivká, Yaakov y Leah, además de Adam y Javá; acerca de esta última pareja es un buen midrash, pero no deja de ser un midrash y es por esa razón por la que Jevrón también es llamado Kiriat-Arbá, que significa “Pueblo de Cuatro”, haciendo referencia a las cuatro parejas antes mencionadas.

Dentro del judaísmo el entierro del difunto es una mitzvá (mandamiento) muy grande. Hay que efectuarlo en mismo día de la muerte y está prohibido postergarlo para el día siguiente a menos que sea para rendir mayor homenaje al difunto, por ejemplo, para permitir a parientes estar presentes para los funerales, o bien si las leyes del país no autorizan el entierro en mismo día.

Uno de los 613 mandamientos dice que hay que enterrar al muerto en el mismo día, según está escrito en Deuteronomio 21:23: “su cuerpo no colgará del árbol toda la noche, sino que ciertamente lo enterrarás el mismo día (pues el colgado es maldito de Elokim), para que no contamines la tierra que el Eterno te da en heredad.”

También está escrito en Génesis 3:19: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” El hombre tiene que volver a la tierra de donde fue tomado. Esta escritura enseña que no está bien quemar los cuerpos muertos, sino hay que enterrarlos, por mas incomodidad o costo que esto represente.


 
 
 

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