PARASHÁH 8: VAISHLAJ, וישלחVayishlaj (El envió) Torah: Bereshit(Genesis) 32:4-36:43
- Ezra - Luis E Garavito

- 12 dic 2019
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Comentario de la 1era Alliya Vayislaj
Después del encuentro con Lavan, Yaakov continúa su regreso a casa; se prepara para lo inevitable: su encuentro con Esav, camino a la tierra de Seir. Yaakov envía mensajeros delante de él, para apaciguar la ira de Esav, de tres maneras: primero por medio del lenguaje que usa y luego con presentes y también enviando emisarios delante, así Yaacov trata de ver que hay en el corazón de su hermano para saber cómo actuar en caso de un encuentro hostil con su hermano. Las palabras que usa cuando envía con los mensajeros denota varios aspectos, veamos: ¨Tu sirviente Ya'akov dice…¨ aquí observamos que se humilla ante Esav cuando dice ser su sirviente; también implica que reconoce que Esav es mayor, aunque no tenga la primogenitura ni las bendiciones de su padre Ytzjak. Igualmente le hace saber dónde estuvo todo ese tiempo pues dice: ¨ Yo he estado viviendo con Lavan y me he quedado hasta ahora”. Pero también le deja ver que es un hombre rico; en otras palabras, que no está solo ni indefenso, pero también deseo tu ¨favor/perdón¨.
Lo que la Torah no especifica es si Esav sabía que su hermano Yaakov venía, lo cierto es que estaba con 400 hombres, por lo cual Yaakov tuvo temor, y es cuando decide dividir el grupo en dos campamentos, para salvar por lo menos uno de ellos. El ora a Hashem reconociendo que no sería nada sin la protección de Él, le recuerda la promesa que le hizo veinte años atrás en “el lugar” donde tuvo el sueño.
También reconoce que tiene miedo y aquí tenemos varias lecciones que aprender: aunque tengamos temor debemos actuar; no podemos quedarnos paralizados esperando lo mejor. Cuando divide el grupo en dos campamentos vemos que es la primera vez que Yaakov/Ysrael es dividido en dos campamentos y esto ha seguido desde entonces. En tiempos del rey David había una división entre la casa de Yehudáh y la casa de Israel. David reinó siete años sólo sobre la casa de Yehudáh y 33 años sobre todo Israel, cf. 2 Samuel 2:4, 11; 5:5. Con la muerte del rey Shelomó el reino fue dividido en dos naciones y la casa de Israel ha estado dividida de la casa de Yehudá hasta hoy, (cf. 1 Reyes 12:19; 2 Crónicas 10:19). Si no entendemos que Israel está compuesto por dos campamentos, mucho menos vamos a comprender los planes del Eterno, como ha sido revelado en las Escrituras. Los dos ejes principales de estos campamentos, son Yehudáh por un lado y Efrayím por el otro.
Al orar, le recuerda a Hashem que salió en el momento que Él, le indicó, no antes ni después; debemos entender que cuando hacemos esa clase de oración es para reforzar nuestra fe, pues El Creador todo lo sabe y no necesitamos recordarle las promesas que Él hace. La oración de Yaakov se basa en tres temas fundamentales: confianza en las promesas, humildad, sinceridad.
Esav tenía el poder, además del deseo pasado de acabar con su vida, podemos ver que Hashem conocía el corazón de Esav y por esta razón no hay mención en la Torah de que El Creador haya intervenido en favor de Yaakov. Del miedo que tenía Yaakov podemos aprender que debemos ser sinceros, especialmente con Hashem; es su deseo que siempre seamos sinceros, sin fingir o aparentar algo delante del hombre o delante de Hashem, podemos engañar a los hombres, pero No a Elokím, como lo dice en 2 Timoteo 1:5 está escrito: “Porque tengo presente la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Lois y en tu madre Eunique, y estoy seguro que en ti también.”
Al dividir el campamento en dos, también aprendemos no debemos colocar todo nuestro dinero en un solo lugar; una enseñanza similar en las palabras de nuestros Sabios según la cual "el hombre siempre debe compartir sus bienes en tres: un tercio en los terrenos, un tercero en el comercio y un tercero bajo su mano". Y aunque no quiere se prepara para la guerra; esto nos enseña que aparte de orar debemos actuar por eso del dicho “a Hashem orando y con el mazo dando”.
Estos son los dos mensajes que el Eterno está dando ahora, en el tiempo de la vuelta del exilio de muchos de aquellos que son descendientes de Yaakov, pero cuyos antepasados se asimilaron entre las naciones gentiles. Para muchos de ellos ha llegado el momento de salir de la identidad donde nacieron y volver a la identidad israelita, aunque todavía no sea posible ser ciudadano israelí. Para ellos ha llegado el tiempo de dejar de identificarse principalmente con la familia y retornar a la familia de Israel. Si no hacen estas dos cosas no van a poder recibir todo el bien que el Eterno desea darles en este tiempo profético en el cual nos ha tocado vivir, como está escrito en Hebreos 11:24-26: “Por la fe Moshé, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de D-s, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio del Mesías que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa”. De la misma manera como la descendencia de Yaakov estaba en peligro de extinción con el enfrentamiento con Esav, los hijos de Yaakov que han estado mezclados entre las naciones y que ahora están redescubriendo su verdadera identidad, están en un peligro muy grande con el enfrentamiento con el sistema romano, descendiente de Esav. La oración de Yaakov por su descendencia hará que sus hijos finalmente venzan sobre el falso sistema del cristianismo romano y el resto del paganismo para que vuelvan a casa sanos y salvos. Durante la gran tribulación, como está escrito en Revelación 7:9-10, 14b-15: “Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.”
SHABAT SHALOM






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