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Parashah 25 Tzav Levítico 6:1-8:36

  • Foto del escritor: Ezra - Luis E Garavito
    Ezra - Luis E Garavito
  • 22 mar 2019
  • 4 min de lectura

Actualizado: 28 mar 2019


No existe en el mundo persona alguna que no tenga razones suficientes para sentirse agradecido. Nuestras familias, nuestros amigos, nuestra salud, solamente el hecho de estar vivos; todas estas son razones para celebrar y sentirnos agradecidos con El Eterno.

Sin embargo, a veces ocurre que nos olvidamos de mirar las cosas de esta manera y comenzamos a dar por sentado todas las cosas buenas de nuestra vida. Incluso, comenzamos a concentrarnos más en lo que nos falta que en las cosas que tenemos. En la Parashá de esta semana aprendemos acerca del Korban Todá, la ofrenda especial que un judío llevaba hasta el Tabernáculo para expresar su agradecimiento a HaShem. Podemos aprender de esto lo valioso que es desarrollar la gratitud y lo importante que es estar agradecidos por todo lo bueno que tenemos en nuestras vidas.

Los judíos fueron escogidos de entre las otras naciones de la tierra por ser especial. La tribu de Levi se ganó el sacerdocio entre todas las tribus. La familia de Aharon ha sido elegida entre todas las otras familias de Levi para ser especial. Aharon fue elegido entre todos los demás Kohanim para ser especial. ¿Qué precio pagamos por ser especial?

El precio de ser especial, son las obligaciones que vienen con el título. Ya sea que seamos llamados, "el pueblo elegido", "Un Levita", "un Kohen" o "el Kohen Gadol", que viene con responsabilidades específicas, las expectativas y restricciones. Estas responsabilidades adicionales, las expectativas y las restricciones están en lo que respecta a nuestra relación con HaShem, así como las otras naciones. En cuanto al Eterno, es de esperar que vamos a ser más conscientes de su presencia y actuar de acuerdo con sus 613 mandamientos. En lo que se refiere a las otras naciones, el Eterno espera que nos comportemos de una manera que refleje nuestra cercanía con Él. Sobre todo, debe ser obvio en cuanto a lo que hacemos y sentimos por los seres humanos y la integridad de nuestras interacciones con ellos.

Esta segunda porción del tercer libro ¨Vayikra¨, nos deja saber las diferentes tareas que tenían los Kohanim a su cargo, así como las porciones que ellos debían recibir al hacer las diferentes ofrendas y cabe resaltar cuando dice: “el fuego del altar debe arder igualmente en él”. Esto lo podemos interpretar como el fuego de la alegría, que debería estar dentro del Kohen; no hay lugar a la indiferencia o la monotonía en los sacrificios, su corazón debía rebosar de alegría al oficiar, pero esto nos trae a la pregunta, ¿y ahora que no tenemos templo, que hacemos?, primero debemos recordar que como no hay templo no hay sacrificios de ninguna especie, ni por ninguna ocasión.

Tal como lo dice en Oseas 14:2: “Toma palabras contigo y regresa a YHWH; háblale a Él, para que no recibas la paga de tus transgresiones y acepta lo que es bueno; pagaremos en vez de toros, las ofrendas de nuestros labios”; nuestras oraciones no deben ser automáticas, sin intención, han de ser con un corazón alegre, fiel y con celo para agradar a Elokím; tampoco debe haber orgullo al ofrecer nuestras oraciones, lo que nos indica que la humildad debe prevalecer en al momento de hacer nuestras ofrendas.

Una de las ofrendas que podemos hacer cada día aparte de las tres diarias sería la del Shema antes de dormir¨ aunque para entenderla debemos de verla desde la perspectiva hebrea, una vez entendida hará sentido en nuestra vida, una de las frases de controversia interna es la que dice “perdono y disculpo a todo aquel que me haya ofendido, ya sea en mi cuerpo en mi propiedad, a causa de fuerza mayor o intencionalmente; perdono sea o no miembro del pueblo de Ysrael, y que ningún ser humano sea castigado por mi causa”. Este modo de pensamiento no es el de ¨Egipto/el mundo común¨ de dónde venimos pues es una selva aunque no lo queramos reconocer, donde el pensamiento es ¨ me das, te doy¨ es un constante luchar para mantener el ego en alto, este que cuando no lo tenemos controlado nos saca lo peor que hay dentro de nosotros, pero en estos caminos de las raíces hebreas aprendemos que debemos perdonar y amar a nuestros semejantes y el prójimo, siguiendo esa línea de pensamiento vemos que al estar en paz, cada noche perdonando a quienes nos han ofendido podemos entonces pedir a nuestro Padre que nos perdone y además estaremos en listos en caso de que seamos llamados de este mundo.

Los que creemos en que Yahshúa HaMashiaj, es nuestro salvador, Rey y redentor debemos conocer lo relacionado con las ofrendas que serán aceptadas cuando el templo esté en pie de nuevo; sabemos que por pecado no podemos ofrecer ofrendas pues Yeshúa ya pagó el precio por nosotros, sólo debemos ir a Él con un corazón arrepentido y el propósito de no volver a caer en el mismo pecado; pero las ofrendas de shalóm y agradecimiento entre otras si serán restablecidas una vez el templo este completo.

Recordemos que la finalidad de las ofrendas es mantener la conexión con El Creador todo el tiempo; para ello debemos cumplir los preceptos que nos competan y seguir escudriñando las escrituras a través de las cuales le conoceremos más.

Dicen los sabios que cada uno de nosotros es un sacerdote en su propia casa y referente a eso, cuando en esta porción se menciona que “tomó algo de su sangre y la puso en la punta de la oreja derecha de Aharon, en el dedo pulgar de su mano derecha, y en el dedo pulgar del pie derecho”, el mensaje es que debemos escuchar para cumplir la palabra y caminar en la Torah diligentemente.

Shabat shalom

PARASHÁH 25: Tzav (Da una orden)

Torah:Vayikrá(El llamo)Levítico 6:1-8:36

Haftaráh: Yirmeyáhu (Jeremías) 7:24-8:3 Brit Hadasháh: Romanos 12:1-2

 
 
 

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